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日志


De lunes, claro....

-”en mi casa no hay nada prohibido          
pero no vayas a enamorarte,
con el alba tendras que marcharte,
para no volver
olvidando que me has conocido
que una vez estuviste en mi cama…
hay caprichos de amor que una dama
no debe tener”.

-"es mejor- le pedi -que te calles,
no me gusta invertir en quimeras,
me han traido hasta aqui tus caderas…
no tu corazon".

 

 

Si no fueras tan guapa
si no me sacudieras por las solapas
del corazón
Si no fueras tan borde
si no te conocieran los cuatro acordes
de mi canción

 

Si no fueras tan lista
tan ángel de la guarda de los artistas
desesperados

 

Si no fueras tan loca, tan pena, tan todo
tan beso, tan duda
si no fueras tan seda, tan uva, tan miedo
tan sal, tan desnuda
si no fueras tan casa, tan nube, tan pingo
tan tango, tan blues…

Yo no estaría aquí
jugándome por ti
la vida a cara o cruz.

 

 

Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a la hoquera los archivos.

 

Lo peor del amor es cuando pasa,
cuando al punto final de los finales
no le quedan dos puntos suspensivos…

 
 
 

Si nos hundimos antes de nadar
no soñaran los peces con anzuelos,
si nos rendimos para no llorar
declarará el amor huelga de celos.

La primavera miente y el verano
cruza como un tachón por los cuadernos;
la noche se hará tarde, tan temprano,
que enfermarán de otoño los inviernos.

Cuando se desprometen las promesas,
la infame soledad es un partido
mejor que la peor de las sorpresas.

Si me pides perdón socorro pido,
si te sobra un orgasmo me lo ingresas
en el banco de semen del olvido.

 

 

Buenos días...

Hoy hace un día ventoso en Madrid...

Y me levantado y no me ha apetecido maquillarme...

Y me he traído algunos versos que me han ido dejando en la mesita de noche...

Y he pasado a saludaros sin tener algo que decir...

 

 

Ayer, pasado, mañana
digo quizás para no decir
ni si, ni no, ni fuego, ni bandera
ni te mato, ni me muero,
ni siquiera.

Tal vez el siglo que viene
te cantaré la canción que nunca terminé
ni llueve, ni ternura, ni te debo, ni me debes
ni me curas.

Lejos de ti
las pesadillas se parecen a los sueños,
los que perdí.
Ayer, pasado, mañana.

 

Con la inestimable colaboración de un tal Sabina...

Besos.

 

Dana.

Tesoros

"          El hombre que dice que no ha nacido feliz podría, por lo menos, llegar a serlo por la felicidad de sus amigos o de cuantos le rodean. La envidia le impide este último recurso.
JEAN DE LA BRUYERE".

"          Pocas cosas bastan para hacer feliz a un hombre sensato, pero nada puede satisfacer a un necio, por eso son tan infelices casi todos los hombres. ROCHE FOUCAULD".

 

No tengo el mar cerca para poder salir una noche, cuajada de estrellas de gran color y de una brisa de buena compañía, al que contarle todos aquellos sueños rotos que perdí  o todos aquellos sueños enteros que aún tengo por ganar.

Así que aquí, en mi foro, de cuando en vez, me voy a Aranjuez, al cobijo de mi árbol de cuidar sueños y de cuidarme a mí.

Y ayer me hizo una confesión. Me dijo que creía que yo había estado conviviendo con una herida y que no dejaba que ungüento o bálsamo alguno me curara. Que me empeñaba en ver la vida en blanco y negro cuando bien podía hacerlo en el tono 224 de la paleta del azul, como mucha otra gente hacía. Me dijo que esa herida bien podía venir de algún rayo que, en el pasado, a punto estuvo de quemar mi tronco, pero que, afortunadamente, no había sido irreversible y que vendrían más tormentas pero también vendrían más días de sol y de estrellas de gran color y de buena compañía... Me confesó que estaba orgulloso de mí porque me había visto intentar curar mi herida lavándola con sal y con tiempo y con ganas y evitando que la gangrena llegara al único final que siempre tiene: morir desangrado.

“¿Ves como no era tan difícil y hay días de sol en forma de grandes personas, que te sorprenden y te emocionan y te quieren y te escuchan y consiguen que tus esperanzas, tu fe en la gente sencilla y tu creencia en la raza humana cure?. Ves como la vida puede ser cuestión de un café y de una cena en una cervecería del centro con menú de espárragos, revuelto de setas, un aliño de buena conversación y una ensalada de cariño?. O una comida rápida, acompañada del inconfundible Bogart y Marcel Proust e incluso Platón?...  O una mañana de sábado en un parque lleno de romero y de perros y de vida al aire libre?. O una llamada de teléfono a la hora del Martíni, que te regala alegría y risas y flores y poemas de niñas y de papás... y que te permite sentir la sensación de ser afortunada?... Incluso, un paseo por el parque aquel, donde solías cumplir tus quince años y donde podías y puedes pasarte horas tumbada y pensando en nada o pensando en la gente que quieres y a la que no sueles decírselo...?"

 

Creo que me van a dar el alta, porque la herida está a punto de cerrar... y cuando cierre del todo, no volveré a permitirme el lujo de olvidar que sigue habiendo gente que merece la pena. Y tampoco el de preguntarme cuánto valgo yo misma. No sé calcular esa incógnita, porque soy de letras, pero sé que mi valor bajaría muchos enteros sin la inversión que mis amigos hacen conmigo.

Prometo revalorizar mi entrega y mis cuidados, porque en los tiempos que corren un amigo es un tesoro y no estoy preparada para volver a la vida austera y de mendicidad y de penalidades sin una sonrisa que poner en mis ojos...

Y, si alguna vez no digo lo que realmente siento y quiero decir... espero que lo veaís en mis ojos... (te lo tomo prestado).

Tened una buena semana.

 

Dana...  

 

 

Blues de regreso.

"El secreto del éxito radica en saber  qué debemos mantener cerca y de qué tenemos que alejarnos. Nunca olvides que basta una persona o una idea para cambiar tu vida para siempre, sea para bien o para mal. Jackson Brown".

 

México. Había aprendido ya que no era un país para recorrerlo en soledad. El fuerte de San Diego, la Quebrada de la isla de Acapulco, aquellos locos que saltaban... Me perdí por el recorrido hermoso  de la joya colonial mexicana. Pasé la mañana en Taxco y estuve incontables horas sentada frente a las paredes de Santa Prisca... su oro alumbraba mis ojos secos y sustituía la marca blanca de mi dedo anular donde no esperaba colocar alianza alguna.

Tuve que pedir perdón al cielo caribeño y a todos aquellos personajes morenos y prometer que regresaría entera, decidida a degustar los placeres de sus hoteles, del zócalo, de las casas de los famosos. Prometí que pagaría mi atrevimiento de pasar por su tierra sin traer el corazón enamorado de su acento a jalisco y ranchera.

Prometí que volvería.

Y, por esa razón, tratando de olvidar la película de mi vida anterior, lo hice. Creía que era un buen tónico para una perdedora venida a más.

Aún podía contemplar aquella secuencia en que él dudaba en posición de decidir si el sabor de sus labios había de producir en los míos el placer de no viajar sola y, de repente, decidió quedarse con el gusto y la seguridad y la rutina que da una mujer legítima.

Me explicó, o lo intentó,  que, aún a costa de vivir falsamente si me quería, que me quería, no había de arriesgarse a buscar la felicidad porque no era su destino.

Y con sus pasos se perdieron las notas de un blues doliente...

Aquí, en la Avda costera Miguel Alemán, creo que hace un mes o diez años aproximadamente, me encontré encogida, empapada  y refugiada en dos lágrimas. Las únicas que derramé. Una porque me dolía el corazón. Otra porque me dolía el corazón de él. Probablemente fue entonces cuando conocí el tránsito de la niña a la mujer, una extraña e inolvidable manera de crecer.

Sin embargo, Acapulco luce hoy un bello vestido de noche, se la ve más ciudad, más mujer. Camino por las callejuelas del centro en busca de mi pasado. Una chica, acaso de quince años, se apoya en la siguiente esquina y su risa sarcástica retumba en la noche y sé que el ruido de mis tacones hace daño a sus labios de zapatillas de esparto.

“Dios... hace un mes o diez años, aproximadamente, yo paseaba incansable y feliz por el cuerpo de mi amor primero...”. Ella puede que no recuerde quien le dio su primer beso.

Unas deliciosas rimas llegan hasta mis oídos, a modo de súplicas en la soledad de la calle atestada de gente. Localizo aquel lugar que me llama y dejo a la mujer fuera. Bajo los peldaños y a la niña conmigo... El local está denso de cigarrillos y desdichas y sonrió al adivinar entre el menú “pulpo enamorado”.

No puedo ver tras el humo al poeta inesperado, pero tiene algo o ángel o rima...

Recuerdo cuando disfrutábamos en la oscuridad del despacho, con aquellos versos en improvisado papel de fax.

Me gusta cuando callas porque dices mucho...

Y a mí me alegra saber que no te has ido... 

Realmente nos bastaba poco silencio para decirnos todo.

Deja el alma de sus poemas en el aire y se dirige a la barra. Apenas lo reconozco, un mes o  diez años aproximadamente han bastado para cambiar su pelo y sus ojos. Sus manos no. Son exactamente iguales. Es atractivo, tal vez más todavía. Pero no siento dolor por ello.

Me acerco e intento saludarlo, sorteando a la gente .

Eres un gran poeta. 

Tampoco él se sorprende. Quizá piensa que es un sueño, yo aún no estoy segura. Estamos, eso sí lo sé, a cientos de kilómetros de nuestro hogar y juntos, a miles de segundos de nuestro amor y en él. Pero sin el amor. Eso también lo sé.

Tengo una gran musa.- sus ojos son aprobadores pero sin brillo alguno.

Recitas muy bien. 

Yo le había proporcionado parte de aquellos versos alguna tarde de mi adolescencia.

Los conservo desde hace diez años, se llama “Cara bonita” y cuentan el secreto de mi vida.

 ¿Es, acaso, confesable?.- él solía llamarme así en alguna vida anterior.

 No creo que quieras saberlo.

 Sí, quiero (al fin, me digo, puedo pronunciar estas palabras) 

Me pidió, antes de contárme su secreto, que no me entristeciera y yo le confesé que había perdido esa capacidad en algún pueblo del camino.

“Un aire frío penetraba por el despacho solitario, yo solía escribir poemas junto a ella hasta que se fue... Un día, mi tinta se secó y los versos se perdieron con mi estupidez y sus pasos. Suspiro a suspiro, mi mujer, el trabajo, todo me ahogaba y olvidaba mi vacía existencia intentando transcribir versos recogidos de mi memoria y mi felicidad. En el bar, escuchaba a los demás hablar de fútbol, de mujeres. Todos encontramos un refugio donde guarecernos de lo que nos corroe el corazón. Ellos, el fútbol. Yo mis poesías incompletas. Llegó el día en que preferí escoger mis recuerdos, me miré al espejo y me vi viejo y equivocado. Tomé mi pluma, mis manos, mi alma y abandoné mi mentira...”.

El camarero me pide que acabe el café. En una servilleta, con carmín, se me roba un verso de los ojos.

Estar enamorado es....

Empezar a decir siempre y en adelante no decir nunca...- sentencia.

 

Salgo del local y recojo a la mujer que dejé fuera. Llueve desconsoladamente en el país donde las lluvias aparecen y desaparecen como sonetos volando alto. Con paso tembloroso camino hacia la plaza. La chica maquillada de mujer ya no está. Y unas lágrimas escapan de mis ojos: la película de mi pasado no ha cambiado siquiera bajo el embrujo de Acapulco. Incluso ahora ya ni duele que es peor que doler.

Puede que, después de un mes o diez años aproximadamente, regrese a esta tierra porque vuelvo a no cumplir mis promesas.

Con mis pasos y el suave murmullo de unos versos lejanos y llorosos, se pierden en la noche las notas del blues que cantaba a los sueñosperdidos y al desamor y a la imposibilidad de volver a abrir la puerta al corazón...

(Para Sonia, octubre de 1994, con amor)

 

Dana...

 

 

Friends.

     
"Escucha bien, mi viejo amigo, nunca olvidé nuestra amistad, la vida es sólo un juego en el que hay que apostar si quieres ganar... LA FRONTERA". 
 

      Es una pena no nacer con las cualidades de un prestidigitador para sacar conejos, sorpresas y, especialmente magia de la chistera, aunque, pese a no tener mucho de todo ésto, sí he conseguido tener amigos cojonudos. Tengo amigos cojonudos.

 

      Como traductora no tengo mucho caché (no como otros), pero a ver si puedes superar esto.

 D    divertido

O    onírico

N    niño

 

I     inimitable

M   modesto

P    payaso

O

N

E    especial

N

T    talentoso

E    encantador

 

      (esto ...los que he dejado en blanco es porque estoy algo dormida, bueno, vale... que no se me ocurre ninguno lo bastante bueno para tí, seguro que tú me echas una mano   ).

 

      Vamos a dejar las cosas claras de una vez por todas. Esta amiga cursi y maravillosa no llegará a ejercer de princesa probablemente nunca y con nadie, pero está de tu parte cuando dices que la magia y la complicidad son más que necesarias para volver a creer, porque, hazme caso, el amor existe, lo que pasa es que es una especie protegida y no está al alcance de cualquiera. En tu mano está ser especial y ganártelo...

 

     Me he matriculado, a toda prisa, en una escuela de idiomas, en un curso de magia, otro de términos medios, uno más de amistad intensiva, en unas clases de vida y dos o tres de flores silvestres y castillos en ruinas. Además... puedes pasar y ver con tus ojitos que he repuesto, democráticamente, el rollo de papel higiénico y que no he dejado pelo alguno en la bañera o el lavabo.

 

     Dado que los cursos durarán largo tiempo, al menos he aprendido de mis errores que dicen que es de sabios (o de inteligentes) y espero poder seguir siendo una amiga decente.

 

     Ah... Nota a pie de página.

 

"... al margen de tu imponencia, tu porte, tu coche, tu casa, tu cuenta bancaria, tu condicción de políglota y todas esos detallitos que no necesitas, tienes exceso de todo lo que SI necesitas para que la adolescencia del amor dure toda una vida. Because you deserve it.". Palabra de tía inteligente. Y cursi.

 

     Ah... Y Gracias.

 

     Porque tu compañía bien vale una misa... excuse me, quería decir una barbacoa.

 

     Y ya, ya sé que puedo hacerlo mejor, teacher.

 

     Recuerda que hay que conocer a muchas personas antes de encontrar la correcta. Y que tú sabes mejor que nadie, a las pruebas me remito, que todos merecemos una segunda, tercera y hasta cuarta oportunidad. Escucha esta canción si alguna vez se me olvida decirte Stand by me.

 

     Have a good day.  Kisses.

 

      Yolanda.  (cursi hasta el final)

 

Marianela.

 

"Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Pero tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de comprenderlo todo, incluso los libros para niños. 

Tengo una tercera excusa todavía: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Tiene, por consiguiente, una gran necesidad de ser consolada. Si no fueran suficientes todas esas razones, quiero entonces dedicar este libro al niño que fue hace tiempo esta persona mayor. Todas las personas mayores antes han sido niños. (Pero pocas de ellas lo recuerdan). 

Corrijo, por consiguiente, mi dedicatoria:  A León (cuando era un niño).       EL PRINCIPITO."

 

¿ Te acuerdas Don Carlos de la pequeña Marianela?.

 Su madre solía dejarla venir a pasar el día a la playa con nosotros y, a veces, incluso dormía conmigo. Bueno y con Sara, Davicito, Mario, Jr, Alba, María... La verdad es que no éramos unos ases del mini basket , en la cancha de la tercera habitación a mano izquierda, pero metíamos alguna en la cesta, de cuando en vez (y vale, sí, eras muy condescendiente y no pitabas todas las personales que hacíamos ni estaba contemplado, en el reglamento, que pasos fueran más de cuatro o de seis o de más, porque con siete años no se sabe contar excesivamente bien, pero no es menos cierto que tu futuro como árbitro era discutible). 

Pues anoche hablé con María, su mamá. Le alegró saber que Doña Julia está bien, que Sara ha encontrado un nuevo trabajo, que Davicito es hoy un interesante hombre de negocios, y que el resto de la familia sigue adelante como siempre. Dice que sigo siendo un “perro verde” y que, tal vez, mi afán por no sacar adelante amor alguno, boda incluida, mi osadía en el mundo laboral con un Currículo plagado de errores, mi maldita costumbre de soñar imposibles... acabe dándome una buena recompensa, aunque preferiría que tuviese un gran hombre a mi lado que me cuide, un par de pequeñines que me alegren y un trabajo menos estresante y extenso para poder disfrutar de mi “juventud”. Porque para María sigo siendo una niñaque creció a la par que Marianela así que jamás ha sido más allá de los diez años y tampoco  he dejado de jugar al basket, vestir petos de cuadros o de correr detrás de los conejos.

Siempre me sienta bien hablar con ella. Sigue contándome las cosas con el mismo cuidado que tienen los profesores de primaria o con la misma intención de hacerse entender que tenías tú cuando nos prohibías tomar demasiado el sol, nadar más allá de diez pasos, saltar desde las piedras altas, robar manzanas en huerto ajeno, aplastar las conchas de los caracoles y todas las travesuras que nos hacían más niñas y más divertidas y a ti más viejo y más sobresaltado.

Y siempre que terminamos la charla me queda la sensación de querer entrar, un ratito, en el mundo de Marianela, que no conoce las deudas, el stress, las responsabilidades de adultos, el desamor, la violencia, las arrugas, la maternidad, el desarraigo, la soledad o tantas otras cosas que no tienen cabida en su mente infantil, llena de tardes contigo y con Danita, repleta de olas de mar y de personales sin pitar, colmada de esperanza y futuro. Una mente maravillosa que siempre nos regaló vida a raudales y que, puedo asegurártelo, jamás te ha olvidado. Tal vez no seamos tan diferentes o quizá tenga razón María y, en algún momento de mi pasado, dejé de crecer para aprender a envejecer. O dejé de envejecer para aprender a crecer.

Marianela dejará de respirar artificialmente en un par de semanas. Los últimos quince años de su vida, en los que yo fui a visitarla una docena de veces y conseguí que me reconociera vagamente en un par de ellas, ha vivido suspendida en un mundo aparte, artificial, que intentaba prolongar una vida llena de carencias físicas y personales, pero plagada de solventes sentimientos por parte de quienes siempre la quisimos. Sus ojos jamás han dejado de ser grandes y curiosos y su sonrisa, más vaga y difuminada ahora, conquistó a todos los profesionales que han vivido a su lado en todo ese tiempo.

María sufre porque le falta el tiempo y la costumbre de saber que su pequeña estará siempre cerca de ella y que nunca más crecerá, que no se irá del todo y que encima recupera a seres como tú, que la esperan junto a un mar de olas y de niños de siete años y de sueños esperanzados y de caracoles con las conchas intactas.

Pero no tardará en comprenderlo y siempre me tendrá a mí para seguir soñando que somos aquellas dos mocosas con ganas de comernos el mundo de los adultos.

Cuídamela, quieres?.  Y pasead mucho por las nubes y las estrellas, ya sabes que es una enamorada de las luces del cielo...

 

 

Sé que contigo estará bien, Don Carlos. Gracias...

 

Dana.

 

post. GRACIAS por vuestros últimos comentarios, a todos. Regáis, con suma facilidad, mi alma. Esa que, a veces, duele...