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日志


Doña Julia II

 
A DOÑA JULIA: La vejez es un tirano que prohíbe, bajo pena de muerte, todos los placeres de la juventud.
 
 
A DON CARLOS:  Nada nos envejece tanto como la muerte de aquellos que conocimos durante la infancia.
 
 
 
 
 

Hoy es 19 de septiembre. Aparentemente sólo un día más. Tan sólo hace 35 años que nos mudamos a vuestro pisito en la periferia desde el  viejo barrio del Carabanchel carcelario. Tan sólo hace 8 años que nació mi bretón-galgo, Gasol, ese al que ya conoces tan bien como yo. Tan sólo hace 27 veranos que Doña Julia se quedó esperándote en el malecón de su alma, después de aquel café con canapés de aquel día de verano mundialista, en el que competiste con Naranjito por el puesto de titular del año en todas las revistas de cotilleo.

27 años son 324 meses. 1.296 semanas. 9.072 días… Nueve millares de días que cada una hemos vivido como nos ha permitido el dolor, primero,  el sosiego más tarde y, por último, la paz que da la costumbre de querer a alguien sin impedimentos, porque los héroes los crea uno mismo y siquiera la madrastra de Blancanieves es capaz envenenarlos.

De cuando en vez, y a veces muy a menudo, me pregunto qué debe sentir una persona que ve limitadas sus capacidades de movilidad física, mental y humana, pese a que haya sido de poca movilidad aún cuando podía tenerla. Me pregunto qué siente alguien pasados los ochenta, cuando sabe que todo lo que le queda por hacer (elección propia en parte) es dolerle la pierna, la cabeza, la rodilla, la espalda, el alma, dolerle la incapacidad y dolerle el telediario. Pero sí. Aún pensando todo eso, aquel beso que le debía sigue durando dentro y ya ha cumplido, también, los 9.072 días.

Qué te voy a contar que tú no sientas.

Tengo que decirte que doña presumida, esta vez, en vez de encoger más ha engordado, por aquello de no moverse de la cama y que ha cambiado su interés por el fútbol y los concursos por un odio acérrimo a todo el que sale en la tele, especialmente si son mujeres. Y no, no sé cual puede ser el motivo… Ha dejado de comer sus platos favoritos: espinacas a la crema, merluza de Navidad, fideuá de pescado, crema de calabacín… Si acaso, a veces soy capaz de que ingiera un gazpacho casero, una crema de espárragos, unos aperitivos, una sopa de marisco… Las cosas que le ponen, ahora, distan mucho de las que te enumeraba hace tres años: que ganen los galácticos blancos,  que la llevemos de parranda por su cumpleaños, la champions, los toros, la noche de los Reyes magos, el periódico matutino, el programa de deportes, los frutos secos. A día de hoy lo único que parece ponerle es dormir, no moverse demasiado para evitar posibles dolores,  y lo de las señoritas que salen por la tele (y que no voy a transcribir porque ya soy bastante malhablada sin ayuda).

Por eso, cuando la miro hoy, (sigue con menos arrugas físicas que yo en su rostro) y pienso que le debo ese beso que sé que le debo, sólo intento descubrir qué puede pasar por su cabeza en esa situación que requiere elegir entre continuar en su piso de toda la vida, en su cama de 3 años de antigüedad, en su televisión y en su postura de bebé o llevarla a ese lugar que se supone que tienen maña para colocarle el dodotis sin dañarla, que le aseguran una compañía continúa aunque no aseguren la calidad de esa compañía, que le ayudan a mantenerse mejor, a seguir adelante dentro de sus posibilidades… Aquellos años de querer hacerla sonreír, de elegir su bollo preferido para la merienda, de preparar sorpresas para su próximo cumpleaños, de preguntarme donde podía financiar sueños que pudiesen endulzar su vejez, tan solitaria, porque ella parece no haber querido envejecer junto a nosotros o nosotros no hemos sabido estar a la altura de su vejez…aquellos días se han desvanecido tanto como ella misma. Tanto como yo misma.  A día de hoy entro en su flamante habitación de pino a cambiarle el dodotis, a llevarle la comida o la cena, a ponerle la tele, pero ni ella ni yo somos las mismas, tal vez sólo hemos envejecido al mismo ritmo que nos hemos distanciado, más si cabe… aunque yo por dentro siga pensando que haría todo lo posible porque su camino hacia el fina fuese lo más alfombrado que tengamos a mano (que no quiere decir que siempre lo cumpla).

Sigo recordando la única ocasión en que Doña Julia me dedicó aquella larga, defendida y maravillosa mirada de amor y sigo sabiendo que tú me dirías lo mismo que el hijo Palancas, al nieto Palancas, en la Balada del abuelo Palancas, libro conquistador totalmente: “y hasta puede que se te haya olvidado la satisfacción de llorar… Dáselo ya, hija”. “Cuando voy a verla allí, sentadita en su sillón, tan mayor y tan niña, le beso las mejillas, tomo su mano entre las mías, le digo algo cerca de su oído, le aproximo unos cacahuetes para que se alegre con mi complicidad, pero ese beso antiguo que se me quedó petrificado en tarde de canapés, permanece lacrado sobre mis labios como una garrapata”.

Me gustaría que estuvieses aquí, Don Carlos. Que pudieses decirle algo que endulce su vida, para que nos ayudaras a decidir cual es la solución que ella menos sufrirá, o más disfrutará, para que ella pudiese volver a tenerte un ratito, para que pudiese irse más feliz y completa…

Tal vez mañana, un 20 de septiembre cualquiera sea el día en que mi beso deje de ser garrapata para ser suyo. Nunca le agradecí aquella mirada de amor y tampoco nunca podré regalarle ese ratito contigo, así que mejor lo dejamos aquí.

Como siempre. Eternamente tuya. Y suya.

 

Europeo de Polonia...

 
 

Lo siento, no puedo evitarlo. Ya sé que hay gustos para todo, pero me molesta que la gente no se centre ni en su propio trabajo. Ésta federación…

 

Para una selección en la que adoramos correr, sangrar a Pau Gasol en la pintura, defender al ritmo de Calderón o Rudy y anotar a la velocidad de Navarro… ¿fichamos a un entrenador que prefiere jugar con bajitos, que no hace más de dos zonas por partido y que jamás apostaría por un contraataque, además de que se permite lujos como sentar a Riky medios partidos, poner juntos a los super hermanos o darle minutos a un mediocre Cabezas?...

 

Para una selección campeona del mundo, subcampeona olímpica, con el mejor jugador de todos los tiempos, con el que será el segundo mejor jugador de todos los tiempos (Rudy), con el maravilloso Navarro, el increíble Felipe, el portentoso Riky… ¿fichamos a un entrenador que lo máximo que ha conseguido ha sido guindarle una Liga al Barça y porque Aito tiró la toalla antes de ducharse?, ¿Qué ha descendido desde el mismísimo Madrid al Unicaja y ahora reside en un equipo de tercera división, de la liga rusa (frío, frío) comparado con cualquiera de nuestra ACB?...

 

Pintaba mal su nombramiento, muy mal, tanto o más que la ida de Garbajosa o Navarro a la NBA, muy a las claras de poco futuro, pero ha conseguido lo que no pasaba con España desde hace años: que su juego sea feo, aburrido, que los árbitros nos ninguneen, que perdamos más balones de los que ganamos y que necesitase de toda una preparación larguísima y tres partidos de un europeo para saber quien es el quinteto titular indiscutible de nuestra gran selección. Menudo taponazo eres, querido Sergio.

 

Pase lo que pase y llegue donde llegue España, espero que alguien en este país sea sensato respecto al baloncesto y al buen gusto por el talento y pongan al bien vestido y engominado de Sergio donde le corresponde: de patitas en su equipo ruso, totalmente desconocido, y que se lleve con él a Cabezas y a Raúl López que al fin y al cabo ya son jugadores suyos), Garbajosa (¿flamante fichaje del Madrid?), Orenga (mal vamos si el espíritu barriobajero de este ex jugador se mete en las entrañas de la roja) y a su incapacidad para liderar un grupo de estrellas como no volverá a tener en su vida en ningún otro equipo.

 

Don Alejandro García Reneses, ¿porqué coño tuviste que firmar por tan corto espacio de tiempo, hacernos felices durante tan largo espacio de tiempo y luego desaparecer?...

 

 Yolanda.

Dentro del bolso hay una lima...

 
 
 

Fotografía de Santiago Carreguí

Van muy elegantes los dos. Francisco Camps, presidente de la Comunidad Valenciana, con su traje.

Y Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, con un bolso de lujo. ¿Qué llevará en él?

Por Juan José Millás para El País Semanal, 30/08/09

 

El bolso de la señora de la foto puede costar dos o tres veces el salario mínimo, pues es de Rita Vuitton, o de Louis Barberá, ahora no caemos, una de las marcas más caras del mercado. La alcaldesa de Valencia tiene varios, no sabemos si porque el sueldo de regidora da para tanto o porque se los regalan desinteresadamente. Ella ha dicho las dos cosas, que no se los regalan y que se los regalan. Si lo primero, todo en orden. Si lo segundo, también, pues es normal que las alcaldesas les hagan regalos de este calibre sin necesidad de que ellas devuelvan (o vomiten, según su temperamento) el favor. Lo que no sabemos es si le da lo mismo recibir regalos del presidente de Cantabria o de un gánster. El bolso de la foto, de ser un regalo, sería el de un gánster (presunto) perteneciente a la banda del Correa (gürtel en alemán).

Le dan a uno ganas de especular acerca de lo que se puede llevar en el interior de un bolso que ha costado lo que tres o cuatro salarios mínimos reunidos. Eso depende, va en gustos; hay gente que lleva una rata, y gente que lleva un bocadillo. Si el bolso de la foto contuviera un bocadillo, y dado sus presuntos orígenes, sería necesariamente de chorizo. Lo bueno de Barberá es que los bolsos, por caros que sean, no se le suben a la cabeza. Observen su campechanía, su cardado, su sencillez. La foto es del día en el que Camps acudía a declarar por un delito (presunto) de cohecho, pues también a él le han regalado y no le han regalado complementos. A lo mejor, dentro del bolso llevaba una lima, por si metían entre rejas a su amiguito del alma.

En fin... menos mal que mis bolsos son todos imitaciones de imitaciones y prefiero el salamí...