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Doña Julia IIA DOÑA JULIA: La vejez es un tirano que prohíbe, bajo pena de muerte, todos los placeres de la juventud.
A DON CARLOS: Nada nos envejece tanto como la muerte de aquellos que conocimos durante la infancia.
Hoy es 19 de septiembre. Aparentemente sólo un día más. Tan sólo hace 35 años que nos mudamos a vuestro pisito en la periferia desde el viejo barrio del Carabanchel carcelario. Tan sólo hace 8 años que nació mi bretón-galgo, Gasol, ese al que ya conoces tan bien como yo. Tan sólo hace 27 veranos que Doña Julia se quedó esperándote en el malecón de su alma, después de aquel café con canapés de aquel día de verano mundialista, en el que competiste con Naranjito por el puesto de titular del año en todas las revistas de cotilleo. 27 años son 324 meses. 1.296 semanas. 9.072 días… Nueve millares de días que cada una hemos vivido como nos ha permitido el dolor, primero, el sosiego más tarde y, por último, la paz que da la costumbre de querer a alguien sin impedimentos, porque los héroes los crea uno mismo y siquiera la madrastra de Blancanieves es capaz envenenarlos. De cuando en vez, y a veces muy a menudo, me pregunto qué debe sentir una persona que ve limitadas sus capacidades de movilidad física, mental y humana, pese a que haya sido de poca movilidad aún cuando podía tenerla. Me pregunto qué siente alguien pasados los ochenta, cuando sabe que todo lo que le queda por hacer (elección propia en parte) es dolerle la pierna, la cabeza, la rodilla, la espalda, el alma, dolerle la incapacidad y dolerle el telediario. Pero sí. Aún pensando todo eso, aquel beso que le debía sigue durando dentro y ya ha cumplido, también, los 9.072 días. Qué te voy a contar que tú no sientas. Tengo que decirte que doña presumida, esta vez, en vez de encoger más ha engordado, por aquello de no moverse de la cama y que ha cambiado su interés por el fútbol y los concursos por un odio acérrimo a todo el que sale en la tele, especialmente si son mujeres. Y no, no sé cual puede ser el motivo… Ha dejado de comer sus platos favoritos: espinacas a la crema, merluza de Navidad, fideuá de pescado, crema de calabacín… Si acaso, a veces soy capaz de que ingiera un gazpacho casero, una crema de espárragos, unos aperitivos, una sopa de marisco… Las cosas que le ponen, ahora, distan mucho de las que te enumeraba hace tres años: que ganen los galácticos blancos, que la llevemos de parranda por su cumpleaños, la champions, los toros, la noche de los Reyes magos, el periódico matutino, el programa de deportes, los frutos secos. A día de hoy lo único que parece ponerle es dormir, no moverse demasiado para evitar posibles dolores, y lo de las señoritas que salen por la tele (y que no voy a transcribir porque ya soy bastante malhablada sin ayuda). Por eso, cuando la miro hoy, (sigue con menos arrugas físicas que yo en su rostro) y pienso que le debo ese beso que sé que le debo, sólo intento descubrir qué puede pasar por su cabeza en esa situación que requiere elegir entre continuar en su piso de toda la vida, en su cama de 3 años de antigüedad, en su televisión y en su postura de bebé o llevarla a ese lugar que se supone que tienen maña para colocarle el dodotis sin dañarla, que le aseguran una compañía continúa aunque no aseguren la calidad de esa compañía, que le ayudan a mantenerse mejor, a seguir adelante dentro de sus posibilidades… Aquellos años de querer hacerla sonreír, de elegir su bollo preferido para la merienda, de preparar sorpresas para su próximo cumpleaños, de preguntarme donde podía financiar sueños que pudiesen endulzar su vejez, tan solitaria, porque ella parece no haber querido envejecer junto a nosotros o nosotros no hemos sabido estar a la altura de su vejez…aquellos días se han desvanecido tanto como ella misma. Tanto como yo misma. A día de hoy entro en su flamante habitación de pino a cambiarle el dodotis, a llevarle la comida o la cena, a ponerle la tele, pero ni ella ni yo somos las mismas, tal vez sólo hemos envejecido al mismo ritmo que nos hemos distanciado, más si cabe… aunque yo por dentro siga pensando que haría todo lo posible porque su camino hacia el fina fuese lo más alfombrado que tengamos a mano (que no quiere decir que siempre lo cumpla). Sigo recordando la única ocasión en que Doña Julia me dedicó aquella larga, defendida y maravillosa mirada de amor y sigo sabiendo que tú me dirías lo mismo que el hijo Palancas, al nieto Palancas, en la Balada del abuelo Palancas, libro conquistador totalmente: “y hasta puede que se te haya olvidado la satisfacción de llorar… Dáselo ya, hija”. “Cuando voy a verla allí, sentadita en su sillón, tan mayor y tan niña, le beso las mejillas, tomo su mano entre las mías, le digo algo cerca de su oído, le aproximo unos cacahuetes para que se alegre con mi complicidad, pero ese beso antiguo que se me quedó petrificado en tarde de canapés, permanece lacrado sobre mis labios como una garrapata”. Me gustaría que estuvieses aquí, Don Carlos. Que pudieses decirle algo que endulce su vida, para que nos ayudaras a decidir cual es la solución que ella menos sufrirá, o más disfrutará, para que ella pudiese volver a tenerte un ratito, para que pudiese irse más feliz y completa… Tal vez mañana, un 20 de septiembre cualquiera sea el día en que mi beso deje de ser garrapata para ser suyo. Nunca le agradecí aquella mirada de amor y tampoco nunca podré regalarle ese ratito contigo, así que mejor lo dejamos aquí. Como siempre. Eternamente tuya. Y suya.
Europeo de Polonia...![]() Lo siento, no puedo evitarlo. Ya sé que hay gustos para todo, pero me molesta que la gente no se centre ni en su propio trabajo. Ésta federación…
Para una selección en la que adoramos correr, sangrar a Pau Gasol en la pintura, defender al ritmo de Calderón o Rudy y anotar a la velocidad de Navarro… ¿fichamos a un entrenador que prefiere jugar con bajitos, que no hace más de dos zonas por partido y que jamás apostaría por un contraataque, además de que se permite lujos como sentar a Riky medios partidos, poner juntos a los super hermanos o darle minutos a un mediocre Cabezas?...
Para una selección campeona del mundo, subcampeona olímpica, con el mejor jugador de todos los tiempos, con el que será el segundo mejor jugador de todos los tiempos (Rudy), con el maravilloso Navarro, el increíble Felipe, el portentoso Riky… ¿fichamos a un entrenador que lo máximo que ha conseguido ha sido guindarle una Liga al Barça y porque Aito tiró la toalla antes de ducharse?, ¿Qué ha descendido desde el mismísimo Madrid al Unicaja y ahora reside en un equipo de tercera división, de la liga rusa (frío, frío) comparado con cualquiera de nuestra ACB?...
Pintaba mal su nombramiento, muy mal, tanto o más que la ida de Garbajosa o Navarro a la NBA, muy a las claras de poco futuro, pero ha conseguido lo que no pasaba con España desde hace años: que su juego sea feo, aburrido, que los árbitros nos ninguneen, que perdamos más balones de los que ganamos y que necesitase de toda una preparación larguísima y tres partidos de un europeo para saber quien es el quinteto titular indiscutible de nuestra gran selección. Menudo taponazo eres, querido Sergio.
Pase lo que pase y llegue donde llegue España, espero que alguien en este país sea sensato respecto al baloncesto y al buen gusto por el talento y pongan al bien vestido y engominado de Sergio donde le corresponde: de patitas en su equipo ruso, totalmente desconocido, y que se lleve con él a Cabezas y a Raúl López que al fin y al cabo ya son jugadores suyos), Garbajosa (¿flamante fichaje del Madrid?), Orenga (mal vamos si el espíritu barriobajero de este ex jugador se mete en las entrañas de la roja) y a su incapacidad para liderar un grupo de estrellas como no volverá a tener en su vida en ningún otro equipo.
Don Alejandro García Reneses, ¿porqué coño tuviste que firmar por tan corto espacio de tiempo, hacernos felices durante tan largo espacio de tiempo y luego desaparecer?...
Yolanda. Dentro del bolso hay una lima...![]() Fotografía de Santiago Carreguí Van muy elegantes los dos. Francisco Camps, presidente de la Comunidad Valenciana, con su traje. Y Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, con un bolso de lujo. ¿Qué llevará en él? Por Juan José Millás para El País Semanal, 30/08/09
El bolso de la señora de la foto puede costar dos o tres veces el salario mínimo, pues es de Rita Vuitton, o de Louis Barberá, ahora no caemos, una de las marcas más caras del mercado. La alcaldesa de Valencia tiene varios, no sabemos si porque el sueldo de regidora da para tanto o porque se los regalan desinteresadamente. Ella ha dicho las dos cosas, que no se los regalan y que se los regalan. Si lo primero, todo en orden. Si lo segundo, también, pues es normal que las alcaldesas les hagan regalos de este calibre sin necesidad de que ellas devuelvan (o vomiten, según su temperamento) el favor. Lo que no sabemos es si le da lo mismo recibir regalos del presidente de Cantabria o de un gánster. El bolso de la foto, de ser un regalo, sería el de un gánster (presunto) perteneciente a la banda del Correa (gürtel en alemán). Le dan a uno ganas de especular acerca de lo que se puede llevar en el interior de un bolso que ha costado lo que tres o cuatro salarios mínimos reunidos. Eso depende, va en gustos; hay gente que lleva una rata, y gente que lleva un bocadillo. Si el bolso de la foto contuviera un bocadillo, y dado sus presuntos orígenes, sería necesariamente de chorizo. Lo bueno de Barberá es que los bolsos, por caros que sean, no se le suben a la cabeza. Observen su campechanía, su cardado, su sencillez. La foto es del día en el que Camps acudía a declarar por un delito (presunto) de cohecho, pues también a él le han regalado y no le han regalado complementos. A lo mejor, dentro del bolso llevaba una lima, por si metían entre rejas a su amiguito del alma. En fin... menos mal que mis bolsos son todos imitaciones de imitaciones y prefiero el salamí...
Sí ó no...* SI: Tengo a Gasol tumbado a mis pies. Está envejeciendo y engordando rápido, pero sigue aquí, a tiro de beso.
* NO: Tengo mi coche, está en alguna subasta y no precisamente benéfica. Espero que el nuevo dueño le limpie más que yo y que no se altere cuando sepa en qué sitios ha estado...
* SI: Estoy en Madrid. Tanto tiempo renegando de mis traslados, de mis osibilidades fuera de aquí y ahora me iría en el mismo tiempo en el que se escribe la palabra sí.
* NO: He conseguido el trabajo que quería, sólo he conseguido trabajo que ya sé que no es poco, pero mucho tampoco tiene porque ser suficiente... Por fin parece que he aprendido a ser más egoísta.
* SI: He decidido que la gente a la que quiero esté más lejos de mí y de mi vida. Definitivamente, es la única manera en la que puedo quererlos a mi manera.
* NO: Estoy de acuerdo en que Scariolo sea nuestro entrenador nacional de basket. No tiene pedigrí ni títulos ni el estilo y talento necesarios para nuestros chicos. Afortunadamente se ha quitado ese estúpido micrófono de prueba...
* SI: Estoy escribiendo aunque sea poco. Como ya tengo 40 y hay que cuidarse más, me pongo metas pequeñas como intentar acabar un relato de un par de páginas.
* NO: He olvidado aderezar este blog con música, así que vuelve el reproductor en cuanto grabe esta entrada.
* SI: Me gusta reler el blog de cuando en vez y, aunque se hayan o nos hayamos perdido algunos y algunas cosas por el camino, es gratificante recordar ciertos momentos, leer algunos comentarios y escribir gilipolleces como éstas en la hora de la siesta.
* NO: He conseguido verme nunca el parecido que dicen que tengo con Luz Casal, pero, por si no lo sabéis, ha sacado un disco de boleros versionados, que promete.
* SI: Lo dejo ya. Hoy me ha salido un gazpacho harto picante, una tortilla demasiado hecha y esta entrada pelín insulsa, pero dicen que es mejor hacer las cosas y luego ya se verá...
Pues eso, que SÍ os recuerdo y que NO os olvido (a los que estáis y a los que no)
Buen week-end. Yolanda DesnatadaDESNATADA Estoy al borde de ser borde, me lo noto. El precipicio crece estoy cansada. Estoy al borde de ser borde estoy a punto de nieve, mucha nieve. Estoy helada. Estoy al borde de ser borde y duele mucho. Dios mío hazme mediocre. Estoy cansada, de apostarme la vida a cada instante, de ir desnuda y verter en todo el alma. Déjame que me quede aquí en el medio, envuelta en celofán, bien razonada. Dame mesura Dios, dame mesura, mesura chapucera y cotidiana. Hazme mediocre, Dios hazme mediocre. En vez de corazon, una ensaimada. Y el alma en tetrabrick para que dure... Ten compasión y hazme desnatada.
Belén Reyes ZURDOS...![]() (... y que conste que lo de la sillita de rabo era una putada, para mí la más incómoda)
Ayer, 13 de agosto fue el día de los zurdos...
Hay guitarras para zurdos, pedales, teclados, ¿tazas?, incluso teatro para zurdos...
¿Acaso estamos hablando de una enfermedad, de una nueva raza, de...?
Hay gente que se está felicitando por internet y celebrando que haya un día para los zurdos que celebrar.
Encantados de haberse conocido y saludado con la mano contraria.
Incluso hay quien está horrorizada de compartir con Bush o con Bin Laden ser zurdo
y encantada de compartir serlo con Obama, Clinton o Woody Allen... tal vez porque
nunca han pensado qué otras cosas comparten con algunos de ellos...
Yo, con celebrar 40 años tengo más que suficiente.
Ser zurda es parte de mí y no quiero pensar en el día que se celebre, por ese mismo motivo, el día de la pantorrilla delgada,
de los labios bonitos o el del pelo negro...
Zurdos somos unos cuantos, pero locos y aburridos... de esos hay muchos más.
¿Tienen día internacional?
Yolanda. 40Aprovecho para copiar esta forma de felicitarme a mí misma del blog de Emepea, porque
yo jamás podría haber elegido una forma mejor. Gracias.
A los 6 aprendí que tener algo diferente a los demás niños me haría daño. A los 10 aprendí que era posible tener una buena amiga aunque para algunos sólo fuese una "negra". A los 12 aprendí que papá nunca volvería a estar en su sillón de mimbre a mi vuelta del colegio. A los 15 aprendí que no deben regalarse besos, que tú crees de amor,sólo por ser la única que no lo había hecho aún. A los 19 aprendí que trabajar para pagarse los estudios sería algo sin marcha atrás. A los 21 aprendí que tomar mi peor gran decisión de adulta era algo excesivamente difícil y caro. A los 24 aprendí que ganar dinero (o cualquier otra cosa) era más fácil si te sometías a las "reglas". A los 26 aprendí que no se cometen muchos errores con la boca cerrada. A los 28 aprendí a olvidar un amor que creía eterno.
A los 30 aprendí que no se puede querer a alguien sólo porque crees que es a quien debes querer. A los 32 aprendí que jamás pondré interés en enamorarme de verdad. A los 33 aprendí que un perro es el mejor amigo y el más puro amor que tendrás jamás. A los 34 aprendí que los que renuncian son más numerosos que los que fracasan. A los 35 aprendí que se puede ser ese 1 entre 1000, que dicen las estadísticas. A los 36 aprendí que hay que empezar de cero muchas veces en la misma vida. A los 37 aprendí que viajar es la mejor manera de aprender y de querer volver a casa. A los 38 aprendí que, lamentablemente, la vida te cambia demasiado. A los 39 aprendí que aprender a ser cobarde no trae nada bueno. A los 40, como Gabriel García Márquez, espero aprender a decir no cuando es no y, sobretodo, espero volver a aprender a soñar...
Va por tí, Maestro...HOY, con un día de retraso, 27 años después de tú "hasta luego, princesa" y muchos años después de escribirlo,
aquí te dejo tu poema, con sus fallos y sus aciertos,
con el mismo cariño que lo escribí
y con toda mi capacidad intacta para seguir echándote de menos.
![]() Emprendes un viaje largo,
dejando tan alto el cargo
de cojonudo maestro.
Y hablo de eso tan nuestro
que es el amor por la risa,
sin hacer caso a la prisa
de quien vive enfuruñado,
por ser siembre bien hablado
cuando acuden a una misa.
Te he guardado chocolate
y un helado de aguacate,
pa cuando acabe este chocho,
que aquí con tanto Pinocho
se va a pudrir la madera,
igual que las mentideras
que promete el G-8.
Vamos, que hoy yo trasnocho
me salgas por donde quieras...
Por cierto, que has de saber,
antes de irte a comer,
que, aunque el dinero no importa,
han jodido a Laporta
desde ese club merengón,
con la compra de Baptista
(y me ahorro hasta la lista
del resto del relumbrón).
Espera, tranquilo, artista...
el Atleti... (ja,ja) CAMPEÓN.
Tambien, guapo, he de decirte,
y no vayas a reirte,
que hay hombres que me cortejan,
pero mis artes les dejan
ansortos y acojonaos,
que no pillo yo saraos
como no cambie mi estilo
y esocnde un poquito el filo
de mi escote desbocao.
Por parte de estos llorones
que te tocan los cojones
en este día de verano,
ni pa echarnos una mano
de mus nos dan los jodíos,
aunque he visto algunos tíos,
en el entierro de al lado,
que ya me hubiera gustado
que dijeran que eran míos.
Pero qué voy a contarte
a tí, maestro del arte,
si ya estás en el Retiro
(acabo esto y me piro)
que, mientras unos te "lloran)
y otros, pocos, te adoran,
tú te fumas unos trujas
a favor de las marujas
que sus derechos demoran.
(...)
(...)
Vale, que ya no me enrollo,
que se va a enfriar el pollo
que hemos puesto pa el lloreo,
y no vaya a quedar feo
pa los grandes invitados,
que volverán agotados
de tanto hacer el idiota,
que si llega a ir por notas
esto es un cacareo.
Va por Usté, DON ENRIQUE,
yo hago que no repique
la campana de tu adiós.
Y como te cae mal dios,
el demonio te aocmpañe,
yo no dejaré que empañe
tu memoria ni un cobarde,
tú y yo sabemos que arde
la basura, aunque se bañe.
Sé feliz y es una orden
y no montes gran desorden,
que tú y yo nos conocemos.
Y no hace falta que hablemos
de la que has montao en casa.
Que estés muerto, vale, pasa,
pero que sigas fumando,
que el cáncer te está matando
es que tiene alguna guasa...
Chao, cariño, ya nos vemos.
Esta noche nos corremos
una juerga a tu salud
(jodío y feo el atáud).
Tú disfruta y haz amigos,
que éstos se quedan conmigo,
ya les pongo yo derechos,
que vistos todos los hechos
no te llegan ni al ombligo.
Cuídate por mí, maestro.
Yolanda. Princesa desencantada....![]() Hacía mucho tiempo que no me sentía identificada con nadie de una manera rotunda. Ya pasó aquella época de identificarse con la familia, con los que creías que eran amigos, con los que siempre supiste que no lo eran, con los compañeros de trabajo, incluso a veces con una misma… Hace un par de días fui a una entrevista y, antes de sentarme, después de haber saludado educadamente, con una bonita sonrisa, la señora entrevistadora me dijo: “no sé si la agencia me ha entendido bien el perfil que buscamos. Tus ojos dicen que eres una persona totalmente DECEPCIONADA. Desencantada sería la palabra exacta”… En fin, al menos el puesto no era tan interesante como pude imaginar en un principio. Hoy, a falta de mis propias palabras, que no parece que quieran volver, os dejo fragmentos de una carta. No importa quien la ha escrito, ni tampoco con que motivo especial la escribió. Sólo importa que la escribió y que, una vez más, alguien ha sabido expresar mejor que yo misma como entendí siempre la vida. Puede que haya gente que lo vea como una cobardía o puede que otros lo vean como una estupidez, pero, a veces, mantener los principios, defender la sinceridad o creer que las cosas y las personas pueden cambiar, te lleva a donde él esté ahora: recuperando la respiración fuera de este mundo contemporáneo y egoísta…
“…Todo en esta vida es rico en sabiduría para aquel que puede verlo. El que no quita la mirada de si mismo, ahí se queda, rico en oro, pero inservible, inoperante, de sonrisa estudiada y fábulas de engaño para el espectador. (…) Sólo dejar una reflexión sin pretender cambiar nada, ya no tengo esas esperanzas. ¿No creéis que lo mismo puede ser tan maravilloso y exitoso desde una verdad más profunda y natural? Lo que estresa es tanto paripé. (…) Espero que este mundo no siga escogiendo entre los cuatro valores impuestos, vendido a granel con el objetivo de masificar, agrupar como moscas a las personas en sociedad y vuelva a buscar la particularidad tan rica y de belleza natural inherente al ser humano. (…) Mar helado...SÉ QUE ES SUPUESTAMENTE PRIVADO,
SÉ QUE ME LO ENVIASTE POR CORREO ELECTRÓNICO,
PERO QUIERO DEJARLO AQUÍ.
QUIERO AGRADECERTE (
QUIERO AGRADECERTE TU CALOR...
"...He leído tu entrada y he recordado un recorte pequeño del periódico que conservo, sobre mi mesa, sin la fecha, ni el autor..
Eric Orsenna cuenta que él no se acostó en ningún diván, que se sentó.
"Y lloré, hablé, hice silencio, balbuceé, retrocedí, caminé...".
El escritor francés había buscado un psicoanalista porque no tenía un hacha.
"Yo tenía, tengo, como todo el mundo, un mar helado en mí", explica Orsenna,
y cita a Kafka:
"Qué es un libro? ¿Es un hacha que mata el mar helado en nosotros?.
¿Es, de verdad, un hacha el psicoanálisis? ¿Puede terminar con este mar helado?"
Ese mar helado es el que todos tratamos de matar...
Tu mar helado calienta a los que te rodean.
El mar helado de tus amigos te caldea a ti.
Un beso... "
GRACIAS INMA. Dana Adiós a Benedetti.![]() "...todos sabemos que nada ni nadie habrá de ahorrarnos el final pero así y todo hay que vivir como si fuéramos inmortales..."
Desayuno con diamantes... "... ¿ Sabes lo que te pasa? No tienes valor. Tienes miedo...
Miedo de enfrentarte contigo misma y decirte, “esta bien, la vida es una realidad, las personas se pertenecen las unas a las otras porque es la única forma de conseguir la única felicidad”... Tú te consideras un espíritu libre, un ser salvaje y te asusta la idea de que alguien pueda meterte dentro de una jaula…Bueno nena, ya estas dentro de una jaula, tú misma la has construido y en ella seguirás vayas dónde vayas. Porque no importa dónde huyas, siempre acabarás tropezando contigo misma… “
Nota: Idea copiada de este blog http://creatives30.spaces.live.com/ Eternamente vuestra...
Me fui y volví cuantas veces lo sentí de esa manera, en este blog. Aunque en algunos momentos tuviese la sensación de estar casi ahogada, estaba convencida de que acabaría sacando la cabeza del agua. Siempre. Jamás, aunque pudiese parecerlo, hinqué la rodilla. No sé explicar bien por qué la vida me ha hecho solitaria e independiente, en el sentido de que mi vida va relativamente bien hasta que llega el momento de compartirla con los demás en el sentido que sea. Tampoco sé por qué siempre me he guiado mucho por mi inspiración literaria o por mi ángel de la guarda. Y por eso siempre acabé volviendo. Y por eso siempre escribí lo que realmente sentía, porque como dice Sabina, mucho más y mejor escritor que cantante, la inspiración no se busca. Es cabrona. Llega cuando quiere, te regala momentos impagables y se marcha sin despedirse. El resto de Literatura es sólo negocio. Mi inspiración personal, por primera vez en mi vida, parece haberme dejado huérfana de sentido común, de garra y de fe, aunque probablemente algún día tenga que comerme estas palabras. Soy consciente de ello. Alguien me ha dicho esta semana que en mis posos de café se veía definitivamente clara una aureola de luz rodeando mi incapacidad obvia de vivir. Esa aureola es alguien que ha “vuelto” porque, en esta ocasión mi toalla está en el suelo. Ha venido a recogerla. No quiero entrar en sí creo o no en esas cosas, en si es posible o no… Es cierto que durante toda mi vida no he parado de preguntarle a Don Carlos por qué se había ido y porque no volvía para ayudarme, pero siempre encontraba una respuesta terrenal a eso, por mis hormonas realistas, supongo, así que zanjaba yo misma el asunto. Cuando algo no va bien, tienes la extraña capacidad de pensar que la gente que te rodea no te está ayudando y tienes la aplastante seguridad de que tú estás dañando a la gente que te rodea. Ninguna de las dos sensaciones quiero que estén dentro de mí. Y sí, se llama huir con la RAE en la mano. Si releyese este blog desde el principio y, especialmente, si releyese vuestros comentarios, probablemente encontraría la paz interior que necesito para ver la luz, pero tengo la duda de si quiero buscar la salida, así que lo dejaremos estar por un tiempo. Cuando la luz está difusa y la salida es incierta , también tienes la capacidad de ver lo que dejaste por el camino y, en el caso de este blog, jamás podré perdonarme que alguien de la talla de Carlos dejará de formar parte de mí (en el blog, en mi interior no es así), pero en fin son las cosas del género… internetiano, que diría él.
Pero hay una capacidad que no he perdido y es la de guardar todos los buenos momentos y todas las buenas personas que pasaron por mi vida, de una u otra manera, así que no tenéis asegurado, ni por asomo, el olvido absoluto.
Eternamente vuestra.
Yolanda.
Y dále con volver...
Y cuando pasas mucho tiempo contigo misma piensas. Y cuando piensas aprendes. Y cuando aprendes intentas solventar los fallos. Y cuando intentas solventar los fallos corres el riesgo de volverte a equivocar. Y cuando corres el riesgo de volverte a equivocar te preguntas si aquella decisión que un día tomaste volverías a tomarla o rectificarías. Y… Muchos y, efectivamente. Pero, tal vez porque estoy más abierta a mí misma me ha gustado este diálogo de besugos entre yo y yo. Será porque como dice Vidal “la única manera de triunfar es ser uno mismo y mantener una sana insatisfacción de base no exenta de rebeldía con causa, y aderezada con la duda reflexiva constante”. Hoy puedo decir, sin miedo a equivocarme, que he encontrado cosas mías que me gustan realmente y de las que he renegado mucho tiempo. Y también puedo decir que algunas de las que renegué fieramente han vuelto a ser mis más firmes valores, porque una es lo que es y no puede cambiar eso por más que le joda. Siquiera por más que se ame. Deberíais leer, por cierto, los post de Vidal, tiene la fea costumbre de tener razón en todo lo que escribe y encima explicarlo con razones convincentes. Ya dice él que hay que pensar en los daños colaterales, cuando decides salir del rebaño… En estos meses me he parado a pensar y he descubierto que, tal vez, aquel hombre al que dejé en el altar soltero, aunque un actor nos hiciera de Juez de paz improvisado para aprovechar los langostinos y el traje de princesa, muy muy probablemente sea el hombre de mi vida, aunque no me haya planteado aún si volverá a ella o no (y si él me aceptaría en la suya). Tal vez era yo la que no cumplía mis propios requisitos básicos. En estos meses me he parado a pensar y he descubierto que, tal vez, aquellos amigos que parecían inamovibles y eternos no eran ni lo uno ni lo otro, aunque una nube me hiciera ver estrellas donde había nubes. Tal vez era yo la que no estaba valorando lo que realmente vale la pena. En estos meses me he parado a pensar y he descubierto que, SEGURO, algunas personas que consideré importantes, por uno u otro motivo, lo eran por más motivos de los que había pensado. Tal vez es que no me podía creer tanta suerte junta. Para lo bueno y para lo malo, vuelvo a casa, una vez más. Y espero que, esta vez, sea para quedarme. Vuelvo a mi rebaño pero no me he quitado el cascabel de rebelde y dudosa y jodida inconformista, porque entonces no sería yo. Pues eso... Quiero pedir perdón si, en alguno de los que venís por aquí, influyó mi etapa de apática, quejica y redomada mártir de las siete penas. Una vez más reorganizo mi vida pero, sin lugar a dudas, será como nunca debió dejar de ser: con dos cojones (y mi consecuente ordinariez, lo sé) Se os quiere. Vosotros sabréis por qué, Auténticos.
Yolanda.
20 años después...
Hoy ha sido mi cumpleaños. 60 veranos y, por lo tanto, 60 inviernos con sus nubes y sus claros. No está mal haber llegado, sana y salva, ambas cosas relativamente, a 2028…
Si hay algo que me alegra reconocer es que he llegado como soñé que llegaría, aunque, claro, no ha podido ser contigo a mi lado ni tampoco tajantemente al hilo de mis sueños. Pero la perfección no existe y de existir nunca hubiese deseado tenerla cerca porque, si algo te enseña el tiempo es que los buenos momentos no suelen dejar enseñanza alguna, sólo son la medicina perfecta para acabar soportando con mejor cara los momentos malos, que, sin duda, son, más que necesarios, obligatorios.
No he olvidado que tú, probablemente, fuiste mi mejor compañía hace más de dos décadas, y digo esto con toda la seguridad de no equivocarme. Recuerdo cómo levantabas tus orejas cada vez que te decía “hay que joderse, cariño, qué listo eres” aunque, probablemente, tú me oías decir “ven aquí, conmigo, que te voy a rascar la barriga”. Lo que importa es que, al final, la sensación era la misma: tú te ganabas unas caricias y yo me sentía comprendida.
Por aquel entonces, ya tenía algunas cosas claras y tú, siempre, fuiste el primero en conocerlas, algunas incluso antes que yo misma, cosa que, por supuesto, no me echaste en cara ni te hizo mirarme por encima del hombro ni tampoco sentirte remotamente superior. Tu inteligencia y humanidad jamás te permitieron semejante derroche de estupidez.
Como realmente convivimos con personas a diario, no es fácil salir de la dinámica de ese trato, por si te sirve de mea culpa a título póstumo… La gente nunca ha entendido del todo lo que es la soledad elegida, siempre hemos preferido pensar que había algo más: un enfado, un problema, mala salud, llamar la atención y montones de estupideces más y nunca más lejos de la real realidad, que es la necesidad de regalarse un momento, más o menos largo, para lo que sea menester en cada caso. Tampoco hemos acabado de entender el respeto que se necesita por la tristeza a la que te lleva la muerte de un ser querido o una injusticia o una mala tarde, el silencio que requiere una película interesante, ya sea en el salón o en la sala de cine, y tantos otros pequeños momentos que, con la edad, se me van olvidando, por aquello de que lo perfecto no existe, ya sabes…
Los seres humanos somos complicados (y no, no están incluidos los animales, que gozan de gran sensatez para organizar sus vidas y tienen firmes y convincentes ideas en la mayoría de los casos) aunque creo que, pasados los años que mataron mis más férreas confianzas en la gente incluyéndome a mí misma, ya estoy en disposición de decir que, por encima de ninguna otra cosa, somos prepotentes, egocéntricos y, definitivamente, egoístas. Unos más que otros, obviamente, pero es algo desagradablemente innato en los hombres y mujeres, pese a que yo tardase en descubrirlo más que el resto de las personas que conocí. Siempre fui algo lenta para casi todo. Hasta el momento en que decidí elegirme a mí misma.
Lo de innato no es así en los animales, tú me lo enseñaste al poco de conocerte.
Los días que tocaba melancolía nos tirábamos al sofá con una bolsa de panchitos pelados y compartidos. Los días que tocaba sonreír no tardabas un suspiro en traer tu cuerda blanca y verde. Los días que tocaban vacaciones siempre encontramos un lugar que nos diera lo que necesitábamos cada uno de nosotros. Los días en los que, extrañamente, nevaba en Madrid siempre tuvimos el chaleco escocés a medias. Los días, en definitiva, contigo siempre parecieron días tal cual eran.
Siempre me miraste con los mismos ojos de devoción. Cuando te metí en la residencia durante tres largos años. Cuando te llevé conmigo a Ávila o a Valencia y cuando te dejé para ir a Escocia, Bilbao o Cádiz. Cuando permití que engordaras al mismo ritmo que yo y cuando te obligué a adelgazar al mismo ritmo que yo. Cuando te regañé por mearte en la esquina del salón y cuando te felicité por no mear más que donde hubiese tierra. Siempre me acompañaste con el mismo amor y siempre me reconociste con el mismo olfato. Siempre me viste como a la misma persona y siempre respetaste todos mis momentos. Y siempre, por ende, pensaron todos que era una estúpida loca por creer que un animal podía estar por encima del hombre. Si algo he conseguido con el paso de los años es afianzar, aún más, esa tajante seguridad.
Puede que, por ello, haya cumplido mis 60 años junto a 13 perros adoptados, que afortunadamente ahora tienen dueño (la persona que lo paseaba antes de abandonarlo no pasa de ser una mascota de la vida pero sin sentimientos ni valor humano para tener un animal).
He cumplido 60 años junto a mis dos novelas: una dedicada a Don Enrique y otra dedicada a contar la vida de una Princesa de las de verdad. Ninguna de las dos fue jamás un Best séller con millones de ventas ni tampoco ganó El Planeta o El Nadal, afortunadamente. No me hubiese gustado cambiar mi amor por la Literatura por un trabajo prolífico, famoso y, en algunos casos, de dudoso sentimiento literario. Puede que haya veinte o treinta ejemplares por ahí, pero la mayoría está en manos de quien siempre me leyó como era: una princesa sin reino.
He cumplido 60 años en una casa de campo, en las afueras de Madrid. Recuerdo que allá por mis cuarenta años dudaba de dónde quería instalarme, de cual sería el mejor sitio para parar el cuentakilómetros del coche, de donde quería, realmente, ser, aunque siguiera siendo de todas partes. Y, aunque creo que las casualidades no existen pero que esto bien podría ser una casualidad, siendo de Madrid decidí que aquel era mi sitio para quedarme, al menos la mayoría del tiempo.
Hubo un momento, hace muchos años ya, que sentí, de repente, que Madrid parecía ser la única provincia española en la que la gente no llevaba su “nacionalidad” pintada en la cara, la palabra y el futuro. Descubrí que era el único sitio, pobre ignorante, de España en el que había salida a todas y cada uno del resto de los lugares del mundo. Descubrí que me sentía identificada con su anonimato, su grandeza, su pequeñez, su faceta cosmopolita, su libertad, su generalidad, sus verbos, su acento, su entonación, su corrección, su todo, después de toda la vida renegando de ello… porque no hay nada como viajar para saber que cada lugar tiene algo maravilloso y algo que no lo es, pero que uno de esos lugares es tu sitio porque allí es donde acabas encontrando lo que necesitas.
Acabo de cumplir 60 años y sigo siendo yo. Tal cual tú me conociste pero con algún sueño cumplido. He aprendido que la soledad elegida es lo mejor que te puede pasar en la vida, que siempre hay un sol después de la noche, que aún me quedan cosas que ofrecer y que me alegro de haberte conocido, Gasol. Creo que eres el único ser humano del género masculino del que he estado enamorada de verdad.
Lametazos... Yolanda
PD. Mi preciosidad, hoy, sigue existiendo, afortunadamente, pero ni David Coperfield conseguiría que siguiera conmigo 20 años más. PD. Pondría una foto con mi maravilloso perro si este chisme me dejara. Pero no, no me deja .
Queridos Reyes Magos...
Pero… sí, hay que seguir adelante, como si no pasara nada porque la franja de Gaza nos pilla bien lejos. Yo, por si acaso los milagros navideños existen, o la sensatez es una cualidad realmente inventada para que la vistan los humanos en toda temporada, os pido un alto el fuego, unas pistolas que no tengan balas, un futuro para todos aquellos niños palestinos que huyen de sus casas buscando un refugio que no existe, porque nadie puede refugiarse del odio humano, aún menos cuando eres tan pequeño, que siquiera eres capaz de entender qué odian.
(...Por si se me olvida más tarde, quiero que me respetéis, como mía, esa ¿magia innata?, que me hace destacar, porque no soporto las corbatas negras en los hombres. Para las mujeres son muy adecuadas)....
Si, además, me permitís mantener una mínima dosis de paciencia, otra pequeña de fuerza de voluntad, poquísimo de desconcierto, algo de sentido del humor y una pizca de acierto, no vuelvo a pedir más barriguitas negras en mi vida. Prometido.
PD. Para mi madre podéis dejarle una canción escrita por Pablo Milanés, que se llama Yolanda. Por si necesita una mano. PD1. Para mis hermanos intentad dejar una cercanía, sin hacer del todo, con la receta es suficiente. PD2. Para mis amigos más cercanos espero que podáis dejarles un Gracias con cava, por haberme soportado en uno de los peores años que me recuerdo a mí misma. PD3. Para todos los niños del mundo podéis reinventar la verdadera niñez, porque es un término dudoso en estos días y, si sois magos, no estaría de más que la niñez también lo fuera. PD4. Para el resto de la humanidad… Bueno, quiero decir que al resto siempre nos podéis dejar un saco de Humanidad junto al de carbón. Cómo repartir su consumo será un buen ejercicio para todos.
Yolanda.
Cualquier tiempo pasado fue mejor...CARTA A LA EDITORIAL.
... (que algún día va a publicar mi libro de cartas, aunque sea lo último que publique antes de que le cierren el chiringo por vender menos que la historia de amor de la Duquesa de Alba).
Lo sé. No soy periodista, presentadora de televisión, futbolista, entrenadora, política, jurado, amiga de alguien…, hija de…, sorpresa del año, finalista del Nadal, portada de Interviú (qué más quisiera yo que tener esos cuerpos porque el photoshop ya lo tengo) o siquiera soy ya yo misma. Ya, ya sé que no soy original. Pero ya sabe, director, que quien no se arriesga no mama. Y, aunque a mí mamarla por dinero me da realmente náuseas creo que voy a hacerlo por una promesa incumplida. De momento.
Lo sé. Estamos en crisis. Económica. De ideas. Consumista. De originalidad. Mundial. De ganas de. Difícil. De trabajo… Estamos en crisis, especialmente, de humanidad, pero me da en la nariz que ese es un tema tan manido como el de dónde estará el dinero que robó Roldán (tan manido como imposible de catalogar, teniendo en cuenta que aquel curso hubo varios alumnos con notas brillantes en la asignatura de apropiación indebida). Yo, a falta de picardía, avaricia y abuso de poder, aún, arrastro el suspenso en Humanidad de mi época de estudiante (sí, tampoco en esto soy original, aquí el varios podemos cambiarlo por millones). De momento.
Lo sé. Las cartas ya no se llevan sino son para entretenerse con una partida de mus en algún hogar de la tercera edad, para matar el tiempo mientras el tiempo te mata a tí. Las cartas no se llevan si no es para que el banco te remita todos y cada uno de los movimientos habidos en tu cuenta corriente, pese que de corriente tengas menos movimientos que haciendo el amor con tu marido, si es que el marido te dura lo suficiente para que haya cosas “corrientes” en tu vida. Tal vez tanta tecnología, técnica, tecnicismos y demás tes, incluido el TDT, nos esté haciendo olvidarnos demasiado aprisa de tiempos no tan lejanos. De las reuniones tuperware hemos pasado a las reuniones tupper-sex (que merecen capítulo aparte, palabra de promotora).
De la carabina saltamos al trío mínimo si no podemos acceder a una orgía, sin necesidad, por supuesto, de pasar por la vicaría, aunque no dudaría en afirmar que posiblemente sea uno de los sitios en los que más de uno/a sitúan sus fantasías sexuales.
De las cartas de amor hemos volado a la conexión del Messenger. Ese amigo indispensable que ya tiene hasta mi hermana Maleni y que, sorprendentemente, le ha cambiado su forma de expresarse, sus horas de sueño e incluso su posición social. De las cartas habéis pasado casi todos. Menos yo.
De momento.
He renovado mi antigua aficción por hacer limpiezas de cuarto y limpiezas de silencio.
Yolanda.
Amor...Hay quien dice que para llegar a quererse bien hay que haberse querido mucho, incluso de muchos modos distintos. Que hay que quererse mucho sin ser feliz. Que hay que quererse, coño. Obviamente, yo nunca me quise lo suficiente pero intenté querer lo mejor posible lo que no significa que lo haya conseguido en alguna ocasión. La verdad es que no lo sé, igual estaría bien hacer un test a ciertas personas que hayan pasado por mí o estén en mi vida aún. Hay quien dice que el peor desamor posible es el de no haber amado nunca. O como dice Calamaro, “debería de estar prohibido haber vivido sin haber amado”. Hay quien cree que la manera de quererse bien es queriendo bien y hay quien piensa que que te quieran bien es imposible si no te quieres tú misma. Hay quien afirma que el amor de una madre es el único incondicional que hay. Y también hay quien dice que no se quiere bien o mal. Simplemente se quiere. O se odia. Yo, a día de hoy, sólo sé que hay que querer tal como lo sientas, que cuando ya no se quiere hay que decir adiós (sea pareja, amigos, trabajo, vecinos, deseos, sueños, etc), que hay que quererse tal cual eres o al menos querer bien lo que más quieres de ti misma. Y a lo que no soportas hacerle la vida imposible hasta que desaparezca o aliarte para ser más fuerte… Hay parejas que siguen juntas pese a no sentir nada en común. Hay amigos que se soportan porque son muchos años juntos. Hay gente que te quiere por interés. Hay madres que no son incondicionales e hijos que sí lo son. O viceversa. Hay amores tan grandes como los de un perro y tan pequeños como los del dueño que lo abandona. Hay quien llama amor al cariño, a la costumbre, al interés, al momento adecuado, al miedo a la soledad… No soy alguien especialmente orgullosa de mí misma, pero si de algo estoy orgullosa a estas alturas es de que cuando quise fue de verdad y cuando se acabó también. Que, por fin, he llegado a ese punto especial en el que no quiero muchos amores, del tipo que sean, sino sólo los mejores, los más difíciles de querer y los que más me quieren dándome menos. A los que yo pueda querer de la única manera que tengo de hacerlo y ellos crean que merece la pena… He aprendido a querer a mi soledad porque ya sé lo que es perderla y he aprendido a echar de menos en menor grado, porque todos a los que quiero van dentro de mí. Así que, una vez más, salgo de viaje y tendré que buscar alguna nube-wifi donde enchufar mi portátil y, mientras tanto, espero que os queráis mucho, que os quieran mucho y que no se os caduque ningún amor, aunque todos lleven esa fecha de caducidad escondida en algún rincón (pero no pienso deciros dónde...).
Con todo el amor que os habéis ganado, mis besitos… Yolanda.
JennyLa única costumbre que hay que enseñar a los niños es que no se sometan a ninguna.
Sea como fuere, aquí estoy, he vuelto, y ahora ya no me apetece disculparme por ello ni tampoco me importa si la gente cree que camino hacia atrás andando contigo o siquiera me preocupa un carajo si los demás dicen que no avanzo por qué me quedé en tu despedida. Me apetece hacerlo y ese es un motivo más que válido para mí. En realidad, otro de los motivos por los que te escribo hoy es porque me he convertido en alguien tan exigente que, a veces, no me soporto a mí misma y tú, jajaja, siempre lo haces, así que eres mi colchoneta al final del octavo piso, vía balcón. Ya, ya sé, hay que joderse...
Hablando en serio, aunque me apetezca hablar en serio en un tanto por ciento de menos veinticinco, quería hablarte de alguien, no sin recordarte que, hoy, al fin, puedo entender aquellas palabras que me dijiste una vez, hace veintisiete años, y que yo guardé en mi baúl de futuro porque entonces no tenía ni jodida idea de lo que querían decir. “Roousseau dijo una vez que la única costumbre que hay que enseñar a los niños es que no se sometan a ninguna costumbre. Hazle caso cuando crezcas y, especialmente, nunca dejes de soñar y volver a soñar los sueños rotos.. Pasará mucha gente por tu vida pero todos no serán Importantes. Pasarán muchas cosas en tu vida pero todas no serán Importantes. Pasarán muchos sueños de largo pero todos no serán Importantes. Lo único Importante que pasará es que un día cualquiera habrás conseguido a la gente que quieres en tu vida, las cosas que quieres en tu vida y los sueños que tienes en tu vida Princesa, y habrás aprendido el valor verdadero de la palabra Importante. Tú eres esa palabra para mí, no lo olvides”.
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Hace unos días conocí a Jenny... Una niña (aunque sé que no le gusta que se lo recuerden) JUGANDO A SER FUERTE. Como yo.
¿Te acuerdas qué edad tenía yo en el año 82?. Ella también tiene casi trece años hoy.. ¿Sabes con quien me quedaba si me daban a elegir entre mamá y tú? (ya, ya sé, fea elección....). Jenny admira a su padre más que a cualquier otro hombre. Si le preguntases a Luis cual es el número del Euromillón que jamás debe quitar en los boletos que jugamos a medias, te diría que el número preferido de Jenny es el 13. ¿Adivinas cual es mi equipo de fútbol ahora que tenemos a Jokin? Jenny es vasca, si.
Y sí, también soy consciente de que estos ejemplos podrían ser coincidencias absurdas si hacemos una encuesta entre los cuarenta y pico melones de españoles que somos... pero ella es Importante, Don Carlos. Y lo más curioso, yo soy Importante para ella.
Es como si me hubiesen mandado de algún lugar extraño a mí misma,de nuevo, con trece años: tan rebelde, tan responsable, tan segura al hablar, tan inocente, tan inconformista, tan enamorada de los amigos, tan orgullosa de su padre, tan añorante de su madre, tan preocupada por los demás, tan entregada a los estudios, tan enamorada de la Filosofía, tan soñadora con su escritura, tan bonita... para que vuelva a crecer como me hubiese gustado hacerlo y utilizando aquellas palabras tuyas que no entendía...
Al menos tengo la oportunidad de intentar convencerla de que sueñe y sueñe después de llorar los sueños rotos y de tenderle mi mano para que no se someta a ninguna costumbre, que no sea aconsejable...
De momento, lo dejamos aquí. “Mi nostalgia, mis ansias, mi rebeldía”... las citamos para mejor ocasión porque...
(Alberto Cortez.)
Besos para todos.
Yolanda.
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